Ricardo Espinoza presentó el emprendimiento corporativo como una vía para transformar estructuras tradicionales desde el talento interno. Explicó cómo las empresas peruanas que promovieron espacios de autonomía, experimentación y liderazgo transversal lograron generar nuevas soluciones desde sus propios equipos. A través de casos concretos, analizó cómo trabajadores se convirtieron en impulsores de proyectos internos con impacto real en procesos, productos y cultura organizacional. Se abordaron mecanismos como laboratorios de innovación, incentivos a propuestas emergentes y alianzas estratégicas entre áreas para escalar iniciativas con visión empresarial. También reflexionó sobre las barreras culturales que frenaron esta mentalidad, como el miedo al error o las jerarquías rígidas. Ricardo insistió en que emprender desde dentro no fue solo una moda, sino una necesidad frente a mercados cambiantes y consumidores más exigentes. Esta experiencia mostró que la creatividad también podía florecer dentro de estructuras consolidadas cuando existió visión, confianza y acompañamiento directivo.