Úrsula Vega exploró estrategias concretas para crear vínculos genuinos en espacios mediados por la tecnología, especialmente en contextos educativos, laborales y comunitarios del Perú. Desde una mirada empática y cercana, explicó que generar conexión a través de la pantalla no dependió del formato, sino de la intención comunicativa. Señaló la importancia de mirar a la cámara como acto de presencia, cuidar el tono de voz, usar pausas efectivas y mantener una escucha activa que demostrara atención real. También abordó el lenguaje corporal visible y los gestos simples como formas de reforzar la calidez humana. A través de ejemplos cotidianos, mostró cómo pequeños ajustes en la comunicación virtual ayudaron a disminuir la sensación de distancia y promovieron la cercanía emocional. Su propuesta combinó técnica y humanidad, recordando que detrás de cada pantalla había una persona con expectativas, dudas y emociones que merecían ser reconocidas. El encuentro fue una invitación a comunicarse con conciencia y respeto.