Durante su exposición, Ricardo Salazar del Corzo presentó los fundamentos de la neuroeducación emocional como una arquitectura interna que potencia el aprendizaje profesional y la toma de decisiones conscientes. Abordó cómo las emociones influyeron directamente en los procesos cognitivos, explicando que toda información sensorial pasaba primero por el sistema límbico, tiñéndose de significados afectivos antes de transformarse en pensamiento racional. Usando ejemplos adaptados a entornos peruanos, explicó cómo esta comprensión neurocientífica permitió mejorar el clima laboral, fortalecer habilidades blandas y cultivar líderes más empáticos. La exposición incluyó técnicas de autorregulación emocional, análisis de entornos educativos y recomendaciones prácticas para crear espacios que favorezcan el aprendizaje integral. Ricardo propuso que los profesionales no solo debían adquirir conocimientos, sino desarrollar una inteligencia emocional que les permitiera responder con sensibilidad y eficacia. El enfoque combinó ciencia, reflexión y acción, proponiendo una transformación desde la raíz emocional del desarrollo humano.