Durante el año 2024, muchas empresas en el Perú evaluaron su carga fiscal real a través del cálculo de la Tasa Efectiva del Impuesto a la Renta (TEIR), un indicador que permitió observar la proporción de la renta que efectivamente fue destinada al pago del tributo, más allá de la tasa nominal del 29.5% para personas jurídicas.
La TEIR se determinó al dividir el impuesto a la renta causado entre la utilidad contable antes del impuesto. Este cálculo consideró los efectos de adiciones y deducciones tributarias, así como de beneficios o regímenes especiales que redujeron o incrementaron la base imponible. También se incluyeron ajustes por provisiones no aceptadas fiscalmente, gastos reparables y otras diferencias permanentes.
Empresas de distintos sectores analizaron su tasa efectiva para detectar posibles contingencias o riesgos ante una eventual fiscalización de SUNAT. Una TEIR anormalmente baja, por ejemplo, pudo generar alertas tributarias o ser señal de una incorrecta aplicación de gastos deducibles.
Además, la comparación interanual de la tasa permitió evaluar la eficiencia fiscal de la gestión financiera y detectar oportunidades de planificación tributaria. En algunos casos, las compañías identificaron la conveniencia de reestructurar operaciones o revisar políticas contables para evitar reparos.
Este análisis se volvió especialmente relevante para grupos empresariales, empresas bajo auditoría externa y aquellas que se preparaban para procesos de due diligence, ya que reflejó la relación entre utilidad y carga impositiva de manera más precisa que la tasa legal.