Esta entrega abordó de forma directa el riesgo que asumieron las personas naturales o jurídicas al incluir facturas falsas dentro de su contabilidad. Se explicó que SUNAT consideró un delito la validación de comprobantes que no respaldaron operaciones reales, ya que alteraron la base imponible y afectaron directamente la recaudación fiscal.
Se detalló que estos documentos, comúnmente emitidos por proveedores sin sustancia operativa o registrados por empresas de fachada, fueron utilizados con el objetivo de reducir la carga tributaria o simular gastos inexistentes. Esta práctica no solo representó una infracción administrativa, sino que, en casos graves, constituyó un ilícito penal con una pena que pudo llegar hasta los 12 años de prisión.
Además, se explicó cómo la autoridad tributaria detectó estas irregularidades mediante el cruce masivo de información, monitoreo bancario, análisis de patrones de emisión y revisión de operaciones no compatibles con el giro del contribuyente.
Se comentaron también las consecuencias colaterales: pérdida del crédito fiscal, multas proporcionales al tributo omitido, inhabilitación para contratar con el Estado y, en algunos casos, procesos penales por evasión tributaria o lavado de activos.
El material enfatizó la necesidad de verificar siempre la validez del RUC del proveedor, la coherencia de la operación con la actividad económica y el soporte documentario correspondiente. Finalmente, se promovió la contabilidad transparente como base de una gestión empresarial responsable.