El sistema de detracciones fue un mecanismo tributario utilizado por la SUNAT para asegurar el cumplimiento del pago del IGV en determinadas operaciones de bienes y servicios. Su finalidad fue adelantar el pago del tributo a través de un depósito en una cuenta del Banco de la Nación a nombre del proveedor, el cual solo pudo utilizar esos fondos para fines tributarios.
La oportunidad del depósito fue clave para evitar infracciones. Según la normativa vigente, el depósito por concepto de detracción debió realizarse hasta el quinto día hábil del mes siguiente a la emisión del comprobante de pago o de la fecha de percepción del ingreso, lo que ocurriera primero. Este depósito fue obligatorio para una amplia gama de servicios como transporte, mantenimiento, servicios empresariales y arrendamiento de bienes muebles.
El incumplimiento del depósito dentro del plazo legal generó serias consecuencias: la pérdida del crédito fiscal del IGV para el adquirente, la imposibilidad del proveedor de utilizar los fondos de su cuenta de detracciones y la imposición de multas tributarias. Por ello, tanto proveedores como clientes debieron coordinar adecuadamente para asegurar el depósito oportuno y correcto del porcentaje correspondiente.
Las empresas que actuaron con responsabilidad implementaron controles internos en sus áreas contables y automatizaron sus procesos de emisión de facturas, monitoreo de fechas y programación de pagos para evitar errores y sanciones. En muchos casos, las capacitaciones internas y el asesoramiento contable preventivo ayudaron a mejorar el cumplimiento tributario.
Este sistema, aunque riguroso, permitió a la SUNAT asegurar el recaudo del IGV y reducir la evasión fiscal en sectores críticos de la economía nacional.