Durante la exposición se explicó cómo muchos contribuyentes, de forma consciente o por desconocimiento, usaron crédito fiscal de IGV derivado de operaciones no reales, incurriendo en una contingencia tributaria grave. Esta práctica consistió en registrar compras o servicios que no existieron, con el fin de aumentar el crédito fiscal y reducir el IGV por pagar.
Se revisaron las causas más frecuentes de esta infracción: adquisición de comprobantes emitidos por proveedores inexistentes o sin capacidad operativa, compras que no se ejecutaron realmente, o servicios ficticios. También se analizó cómo SUNAT detectó estas operaciones a través del cruce de información, visitas al domicilio fiscal, verificación de inventarios y entrevistas a proveedores.
Se recordó que, según la Ley del IGV, solo era válido el crédito fiscal si el bien o servicio fue real, efectivamente entregado, destinado a operaciones gravadas y respaldado por un comprobante fehaciente.
Además, se advirtió que el uso de este crédito falso generó consecuencias como: pérdida del crédito fiscal, reparos en fiscalización, intereses moratorios, sanciones económicas e incluso denuncia penal por delito tributario, si se acreditaba dolo o simulación.
Se mostraron casos reales resueltos por el Tribunal Fiscal, donde se confirmó que la sola emisión del comprobante no bastaba, y se debía acreditar la efectiva realización de la operación.
Finalmente, se ofrecieron recomendaciones para evitar este tipo de contingencias: verificar a los proveedores, documentar adecuadamente las adquisiciones, conservar evidencias de entrega y no ceder ante prácticas de evasión.