Al finalizar cada año fiscal, las organizaciones llevaron a cabo un conjunto de procedimientos para reflejar correctamente su situación económica y financiera. Este proceso, conocido como cierre contable, permitió determinar el resultado del ejercicio, preparar estados financieros confiables y sustentar el cálculo de los tributos.
Durante la sesión, se detalló cómo se realizaron ajustes en cuentas de ingresos y gastos, se consolidaron provisiones laborales, y se validaron saldos pendientes de clientes y proveedores. También se aplicaron depreciaciones, amortizaciones, y se conciliaron registros auxiliares con la contabilidad general.
La correcta aplicación del principio de devengo fue determinante para reflejar las transacciones del periodo en su real dimensión. Se discutieron errores comunes como registrar ingresos de manera anticipada, no provisionar obligaciones, o mantener cuentas incobrables sin sustento documental.
En el ámbito fiscal, se abordó la importancia de contrastar los resultados contables con las exigencias de SUNAT, como el cálculo del Impuesto a la Renta, la verificación del Libro de Inventarios y Balances, y la coherencia entre lo declarado y lo registrado.
Se mostraron buenas prácticas implementadas por empresas que lograron cierres ordenados: uso de cronogramas internos, validaciones cruzadas entre áreas y participación activa de contadores externos. Además, se explicó cómo una revisión oportuna evitó reparos tributarios, observaciones en auditorías o retrasos en procesos de fiscalización.