En esta entrega se examinó cómo SUNAT, en distintos procesos de fiscalización, identificó a proveedores inscritos como sujetos sin capacidad operativa (SSCO). Estas empresas, aunque formalmente registradas, no contaron con infraestructura, personal ni recursos mínimos para realizar las actividades económicas que declararon.
Durante los cruces de información, se detectó que muchas empresas utilizaron facturas emitidas por estos sujetos para justificar costos y gastos que no respondieron a operaciones reales. Esto generó ajustes en la determinación del Impuesto a la Renta y del IGV, al considerarse que tales comprobantes carecieron de sustento técnico, logístico y económico.
Se explicó que, en estos casos, SUNAT realizó visitas a los domicilios fiscales de los emisores, constató la inexistencia de actividad económica e incluso cruzó información con proveedores de servicios básicos y reportes laborales. Si se comprobó que el proveedor no tenía capacidad operativa, el contribuyente receptor del comprobante tuvo que demostrar que la operación sí se realizó, de lo contrario, perdió el crédito fiscal y la deducción como gasto.
El desarrollo del caso resaltó la necesidad de verificar a los proveedores antes de incluir sus documentos en la contabilidad, reforzando el principio de causalidad en la deducción de gastos y evitando riesgos tributarios vinculados a comprobantes no fehacientes.