Durante el periodo tributario, miles de personas naturales aprovecharon los beneficios establecidos por la legislación peruana para reducir el Impuesto a la Renta. Aquellos con ingresos por cuarta o quinta categoría revisaron sus consumos personales y seleccionaron los gastos que calificaron como deducibles según la norma vigente.
Entre los conceptos más utilizados estuvieron los pagos por servicios médicos y odontológicos, los intereses de créditos hipotecarios para primera vivienda, las contribuciones a Essalud por trabajadores del hogar y los consumos en hoteles y restaurantes. Siempre que estas operaciones estuvieran sustentadas con comprobantes electrónicos emitidos a nombre del contribuyente, pudieron ser incorporadas en la declaración anual.
La estrategia no solo redujo el monto a pagar, sino que en muchos casos permitió recuperar saldos a favor originados por retenciones excesivas. Algunos contribuyentes accedieron al reporte automatizado en la plataforma de SUNAT, donde se consolidaron los gastos válidos registrados durante el año. Esa herramienta resultó clave para quienes llevaron un control adecuado y aprovecharon el beneficio sin complicaciones.
Por el contrario, aquellos que no asociaron sus consumos al RUC personal o que realizaron pagos sin sustento válido, perdieron la posibilidad de deducir. Esta experiencia resaltó la importancia de planificar con enfoque tributario incluso en gastos cotidianos.