Muchos contribuyentes en Perú se acogieron al Régimen de Aplazamiento y Fraccionamiento (RAF) para facilitar el pago de sus tributos. Sin embargo, el incumplimiento de los términos establecidos llevó a la pérdida de estos beneficios, obligándolos a asumir el pago total de sus deudas sin la posibilidad de dividirlas en cuotas accesibles.
Las principales causas de pérdida del fraccionamiento fueron el retraso en los pagos, la falta de cumplimiento con obligaciones adicionales y errores administrativos que afectaban la continuidad del acuerdo. En esos casos, la Sunat determinaba la cancelación del régimen, generando una carga tributaria inmediata y la posibilidad de multas o intereses adicionales.
Ante estas situaciones, los contribuyentes buscaban alternativas para reestructurar sus deudas, evaluar otros programas de alivio tributario o renegociar pagos pendientes con la administración fiscal. Aquellos que comprendían la normativa actuaban con mayor previsión, evitando la pérdida del fraccionamiento mediante una gestión adecuada de sus compromisos fiscales.