Bajo el título “Mitos sobre el Incremento Patrimonial”, esta cápsula desmintió creencias populares que generaron confusión y errores frente a procesos de fiscalización. Muchas personas asumieron que, si no emitían boletas o si sus movimientos bancarios no superaban cierto umbral, SUNAT no los fiscalizaría. Sin embargo, esas ideas resultaron contraproducentes.
Se explicó que el incremento patrimonial no se determinó exclusivamente por los ingresos declarados, sino por la diferencia entre el patrimonio inicial y final, ajustado por consumos y financiamientos. Esta metodología permitió detectar desbalances incluso en personas naturales sin actividad empresarial aparente.
Un mito muy difundido consistió en creer que los depósitos entre cuentas propias no generaban alertas. Otro, que los ingresos en efectivo, al no estar bancarizados, pasaban desapercibidos. La realidad fue distinta: SUNAT utilizó cruces de información patrimonial, datos de notarías, registros públicos y sistemas bancarios para contrastar la declaración con el estilo de vida del contribuyente.
Se analizaron también casos en los que préstamos informales, transferencias entre familiares o adquisiciones sin sustento documental activaron fiscalizaciones. Se recalcó que el desconocimiento no eximió de la carga probatoria y que, en muchos casos, por no contar con respaldo válido, se determinó renta ficta.
La pieza concluyó invitando a desterrar estos mitos y fomentar una gestión tributaria preventiva, informada y documentada, para evitar reparos innecesarios ante futuras fiscalizaciones.