A lo largo del material se revelaron múltiples errores comunes encontrados durante fiscalizaciones laborales realizadas en diferentes regiones del país. Desde boletas sin sustento hasta contrataciones informales, se compartieron situaciones reales que mostraron cómo algunas empresas expusieron su operación por falta de orden en su documentación laboral.
En algunos casos, la omisión de contratos escritos ocasionó que la relación laboral se presuma desde el primer día, aun cuando ambas partes lo negaban. También se identificaron registros de asistencia manipulados, trabajadores no registrados ante Essalud o con pagos por debajo del mínimo legal. Los inspectores, al realizar visitas presenciales o cruces documentales, solicitaron hojas de asistencia, planillas electrónicas, boletas y contratos. Cuando las inconsistencias fueron evidentes, se otorgaron plazos breves para subsanar antes de proceder con propuestas de sanción.
Uno de los testimonios más claros fue el de un pequeño local de servicios en el norte del país, donde tres trabajadores aparecían como locadores sin contratos de prestación de servicios ni informes periódicos, lo que reveló una relación laboral encubierta. Tras el acta de infracción, el empleador regularizó los vínculos y reconoció beneficios pendientes.
El contenido recalcó la importancia de la coherencia entre documentos, el manejo actualizado de los archivos laborales y la capacitación constante de quienes gestionan recursos humanos. No solo se trató de cumplir con la formalidad, sino de construir relaciones laborales sólidas, evitando riesgos innecesarios por descuidos administrativos.