La fiscalización de la SUNAT fue un procedimiento utilizado para verificar que los contribuyentes cumplieran con sus obligaciones tributarias en Perú. Este proceso incluyó la revisión de declaraciones, libros contables y movimientos financieros con el objetivo de identificar inconsistencias que pudieran derivar en evasión fiscal o incumplimientos.
A través de auditorías y cruces de información, la SUNAT detectó omisiones en el pago de impuestos, ingresos no declarados y otras irregularidades que afectaban la recaudación fiscal. Dependiendo del caso, los contribuyentes fueron notificados y se les solicitó documentación adicional para justificar su situación financiera. Aquellos que no pudieron sustentar adecuadamente sus registros enfrentaron sanciones, incluyendo multas y ajustes tributarios.
La fiscalización también fue un mecanismo para fomentar el cumplimiento voluntario, pues los contribuyentes que demostraron transparencia en su información pudieron evitar mayores inconvenientes. Para ello, mantener registros contables actualizados y cumplir con los plazos establecidos fue clave en la prevención de problemas con la administración tributaria.