Las autoridades tributarias identificaron casos de deuda oculta y defraudación fiscal en diversas empresas y personas naturales. Muchas organizaciones presentaron balances manipulados, ocultando pasivos y activos con el fin de reducir sus obligaciones tributarias. La SUNAT implementó auditorías rigurosas, detectando discrepancias entre las declaraciones fiscales y la realidad financiera de los contribuyentes. Durante las fiscalizaciones, se descubrieron maniobras como la subdeclaración de ingresos y la transferencia de activos para evitar pagos de impuestos. Empresas con inconsistencias enfrentaron sanciones económicas severas y ajustes en sus declaraciones. Algunos contribuyentes buscaron regularizar su situación mediante programas de sinceramiento tributario, mientras otros enfrentaron procesos legales. Las acciones de control tributario fortalecieron la transparencia financiera y promovieron una cultura de cumplimiento fiscal. Con el tiempo, estas medidas ayudaron a reducir el impacto de la evasión tributaria y aumentaron la confianza en el sistema fiscal peruano.