Ante una fiscalización por incremento patrimonial, numerosos contribuyentes peruanos debieron justificar el origen de bienes adquiridos o consumos realizados que no se correspondieron con sus ingresos declarados. Este procedimiento surgió cuando SUNAT detectó desbalances entre patrimonio, gastos e ingresos, utilizando herramientas como información de cuentas bancarias, registros de compra de inmuebles o vehículos, y cruce con otras declaraciones.
Durante el proceso, la Administración envió una carta inductiva o requerimiento, solicitando documentación que respaldara ingresos omitidos o aclarara la procedencia de fondos. En muchos casos, los contribuyentes no contaron con registros adecuados o incurrieron en errores al declarar ingresos no tributables como préstamos, herencias o aportes de capital sin sustento documental.
Se compartieron ejemplos reales de cómo pequeñas empresas familiares, emprendedores o profesionales independientes enfrentaron este tipo de fiscalización. Algunos respondieron con declaraciones juradas complementarias; otros, al no sustentar correctamente, fueron objeto de reparos, sanciones e incluso determinaciones presuntivas de deuda.
Una estrategia clave fue demostrar la trazabilidad del dinero: contratos de préstamo notariados, ingresos previamente exonerados debidamente bancarizados, donaciones con sustento legal o ahorros acumulados documentados. Se destacó la importancia de anticiparse con una contabilidad ordenada y evitar depósitos injustificados en cuentas personales.
El contenido promovió la cultura del sustento tributario y brindó recomendaciones para actuar técnica y emocionalmente frente a este tipo de fiscalización, que muchas veces sorprendió a quienes no se consideraban sujetos de interés fiscal.